jueves, 25 de junio de 2015

Especiales


Especiales


Era un grupo con nombre de paseo
chocando en una dura colchoneta.

El valor es vencer viejos temores,
atajando oportunos la discordia
con una zurda estética y amable.

Llegaría la victoria inesperada
en un reverso ágil y explosivo
obús más allá de la frontera
y Dios no nos iba a castigar.

Con el brillante espíritu de ánimo
de un foto-periodista liberado
pretendíamos someter el mundo esférico,
la ironía se eleva en bicicleta
tropezando en las líneas de la lluvia.

Se estaban cocinando nuestras horas
de capitán de amagos que buscaban
el timón que cumpliera nuestros sueños,
de hermanos que no paran ante nada
ganando a los embates de la vida
la sonrisa que viaja entre las ínsulas.

Hasta el hogar que espera,
en un agosto, grande el corazón
de amistades creciendo como hongos,
la sagrada locura,
y el gato disfrutando hasta el extremo
con esos niños jugando a balonmano
que aún siguen sintiéndose especiales.


para todo mi equipo del Begoña,
en especial para Veranio González Escalera
por animarme a seguir escribiendo

martes, 19 de mayo de 2015

Esperando el final

para José Antonio Garmón Fidalgo

Desde la ventana del hotel, en medio del tránsito, el ruido y el bullicio se elevan con la niebla entre tus dedos. Al frente, bajo las columnas grises de un cine con tres sesiones, la puerta no para de girar. En la avenida, de grandes aceras y dos carriles repletos en cada sentido, todavía hay carteles del seis de diciembre; rogando sí, pidiendo no, recomendando la abstención. «Un voto vale más que mil gritos», ninguno se escucharía desde arriba.

El sol martillea contra la cara del empleado en la taquilla. A su derecha, un hombre y una mujer con edad de jubilarse, aparecen juntos sin rozarse. Él entorna los ojos tras las gafas, acentuando sus arrugas para ver el cartel de la película. En su brazo descansa un paquete de libros sujetos por una cuerda. Ella le vigila con un tocado negro cubriendo la peluca de platino rizado. El movimiento seco de su mano provoca que la alianza brille intermitente. Cuando él asiente con la cabeza, ella le entrega unas monedas, cierra el bolso de piel de cocodrilo, pronuncia algo incomprensible y se marcha. Al poco se detiene en el escaparate de una tienda, se retuerce con indecisión y entra. El señor se gira, dejando la calderilla sobre la repisa de madera de la garita, y recibe una cartilla azul con la que se dirige hacia la puerta.

Durante un rato fue accediendo la audiencia y después el astro rey ha decaído, como era de esperar. La señora ha regresado con unas bolsas y se ha sentado en un banco, al cobijo de la sombra. Ya ha mirado su reloj de oro varias veces, controlando la salida que no llega. Se levanta y se dirige con aspavientos hacia dentro, parece exhalar gritos inaudibles, pero finalmente desiste y se va. El viento surge desde la izquierda, arrastrando los papeles de la calle. Una pareja joven se ha acercado de la mano, abrigada con gorros de lana polícroma y gabardinas de pana chocolate. Señalan el rótulo y sonríen. Tras arrimarse a la ventanilla, el taquillero les entrega dos billetes rojos. A su lado, la señora, que ha vuelto acompañada por un guardia, la toma con el encargado del despacho. Los gestos van siendo cada vez menos violentos. Los jóvenes han comprado unas palomitas y ahora se dan un beso de película en la boca. El agente se vuelve y les indica que circulen con la porra. Mientras la señora, sin despedirse, se aleja apresuradamente por la esquina de la derecha, el policía camina con calma en sentido contrario. La pareja entra jovialmente por la puerta giratoria.

Unos niños atraviesan corriendo la calzada a la luz de las farolas. Se acerca la última sesión y siguen sin salir los que han entrado. Los niños acampan tras el banco y esperan la oportunidad para internarse. Ni rastro del señor, ni de la joven pareja. La niña de pelo corto y rubio ha logrado que un chico mayor les consiga tres pases verdes sin picar. Tras discutir un rato con el revisor, el niño de coleta morena vuelve rascándose el brazo. El otro niño saluda hacia dentro poniendo cara angelical. El acomodador se asoma con la boca abierta y les apunta con la linterna. Las risas se apoderan de sus rostros y acceden saltando y gesticulando aparatosamente.

No puedes dormir mientras el humo se escapa entre tus dedos. Abajo la puerta no para de girar. Desearías descender para probar que todo es incierto. En el inmenso cartel de «La invasión de los ultracuerpos», Brooke Adams te señala con su índice. Nadie escucha los gritos desde arriba.





domingo, 8 de febrero de 2015

El abrazo de Llanes
























El abrazo de Llanes


Dejo dormir las espigas
sobre las señales de nubes
y las planicies en línea,
con la rugosidad
del papel y la tierra
en las yemas.

Al abrir el libro blanco
crujen las hojas y troncos,
la altura de las puertas de madera
y la sombra bajo las ventanas.

El felpudo de la hierba
me acoge en el valle,
belleza luminosa que me abraza
en las oxidadas bisagras
del puerto de piedra,
abierto a las antiguas miradas
alegres del atardecer.

Los árboles protegen musgo y fortaleza,
el muro y las colinas sobre la terraza
y la montaña en la lejanía,
como el mar besa la playa
y los cabos el agua,
todos los caminos se cruzan en su pelo.

Los acantilados cuentan el ocaso
de las rocas reflejadas en la arena
húmeda,

y la alegría conmigo,

todavía puedo olerla,


cruzando el cielo.






viernes, 30 de enero de 2015

Juego de palabras para Edurne

 
Foto: Petri García



Juego de palabras para Edurne



La estela de los violines violetas
araña las nubes de porcelana
mientras un telón de lluvia levanta
sobre el mar un palacio de azucenas.

Desde su mirador azul del agua
los vientos juegan con las marionetas,
la amistad lanza un beso a las veletas
en forma de campanillas tempranas.

A veces en el cielo lloran rosas
arrojando sus espinas heladas
sobre los páramos de tierras secas.

Las esculturas y las mariposas
duermen en los columpios de las ramas
el sueño de los días de tormenta.




domingo, 25 de enero de 2015

El aliento de Ariadna
























El aliento de Ariadna


para la abuela Anita

Como las piedras que brotan del monte,
a base de sudor, trabajo y fuerza,
los hambrientos arrancan de la tierra
frutos de la dureza de los hombres
y de las mujeres, como la abuela,
que tras guerras convierten sangre en vino,
repoblando los campos con sus hijos,
y cuando se avinagra se los lleva,
tejiendo futuro para los ocho,
dentro de las bodegas, lana e hilo,
todos deben vivir mejor que ella,
sobrevive un corazón orgulloso,
porque el amor es el mejor antídoto
para no morir de hambre, ni de pena.
(2003)











sábado, 17 de enero de 2015

Jaurías























Jaurías


Corre rojo, cristalino,
el río que huye del bosque,
cantan los niños del pueblo
remotas leyendas de noche,
un trágico cuento sin término
de incendios, les cerca en el monte
jauría de hombres, de perros,
jaurías de perros de hombres.
Tras las llamas llegó el silencio,
sosiego de soledad,
súbita vino la muerte
trayendo recuerdos,
rumores de fuego
que no se irán.


(2002)



martes, 13 de enero de 2015

Escribe vida



Escribe vida


Busca la esencia del sueño que vive
de pedir a la puerta de la iglesia
timbres y ritmos de música insomne,
seduce palabras viudas de versos
mientras escuchas suspiros de labios
nunca antes besados,
escribe,
puede que alguien en alguna parte
conceda miradas distintas,
a cambio jamás olvides que nadie
puede firmar la poesía más bella.




lunes, 5 de enero de 2015

Despedida




Despedida



de la desolación
                            del hambre
                                                        y la avaricia,
de la humillación
                            de los gritos
                                                        y las mentiras,
de la incomprensión
                            de la guerra
                                                         y de la ira,
de la prisión
                            de la muerte
                                                         y la injusticia,
del dolor
                            de la tristeza
                                                        de la vida.